|
Sé que espero siempre la flor tardía.
Las cosechas no impiden el verano,
las lluvias son estrellas cansadas,
y el pensar,
una trampa fabricada dentro de los sueños.
***
Me busco en la penumbra
y escribo palabras ciegas.
Dedos videntes de un rasguño ciego,
ávidos, hablan el lenguaje de la oscuridad.
Palabras ciegas, sedientas de luz,
palpan el terruño primario del dolor
para rozar apenas el del amor,
que también es ciego.
***
Tal vez,
si respiro el silencio oscuro de la tarde
que se inviste de ocres,
si olfateo a ojos cerrados,
logre dar con las huellas de palabras en bruto que,
como alfarero de generaciones,
moldeo desde la vastedad
de la tierra vieja e inmensa
hasta abrazar un ánfora pequeña,
obvia,
preexistente a las intenciones,
casi casual.
Acaso las descubra el hombre
solitario y cansado,
hombre de cuerpo de barro, sudores y estrellas,
cansado, decía,
de curvar su espalda y mirar la tierra.
Acaso sepa, insisto,
las palabras
que yo no sé
por mirar
tanto cielo.
Publicado en Poemania 169, dirigida por Piero de Vicari, Argentina
|